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Arte pornográfico: del espacio privado al museo

 

Fetichismo, sodomía, felaciones de todo tipo y escenas de sexo explícito no suelen formar parte del programa de los museos, aunque sí está presentes en "The porn Identity. Una expedición al lado oscuro" que se realizó en el año 2009 en la galería Kunsthalle de Viena. La pornografía ha invadido el día a día, se encuentra en los medios, en la cultura y en el arte, pero todavía es un fenómeno invisible, lleno de tabúes, por lo que este conocido museo organizó una exposición para indagar el por qué. La primera sorpresa, un cartel que advierte: "Porhibida la entrada a menores de 18 años". Para poder visitar la exposición fué obligatorio mostrar un documento de identidad a la entrada. "La pornografía es aquello sobre lo que todos hablan y nadie espera que lo pillen con ella", apuntó Gerald Matt, el director de la galería dedicada al arte contemporáneo. La muestra trató de ofrecer una imagen crítica, tanto de los tabúes sobre el sexo como sobre la industria del porno y su claro sexismo. Para ello, contó con instalaciones de video, esculturas y decenas de pantallas que parecen lanzar un reto al espectador: diferenciar el simple porno comercial de la obra de creadores consagrados. El trabajo de videoartistas que han tratado el tema del sexo, como Carolee Schneemann y Lawrence Weiner, se mezcla con otras películas pornográficas, desorientando al espectador. Esta mezcla está buscada por los comisarios de la muestra, que han defendido que la pornografía ha calado en todos los sextores de la sociedad y tratan de hacerlo evidente cambiando el contexto del porno, del espacio privado a las salas de un museo. La penetración del porno en la sociedad "inunda los medios, que en su carácter voyeurista y su fiebre por buscar la provocación actúan como una forma de pornografía latente", explicaron los comisarios en el catálogo de la exposición. "Hemos tratado de mezclar el podr de las imágenes carnales con una visión crítica sobre su contenido", valoró una de los responsables de la muestra, Thomas Edlinger. El filme "La Naranja Mecánica", de Stanley Kubrick, también tiene un hueco con una reproducción creada por la artista Liz Moore de la escultura de una mujer de rodillas que aparece en la película. Con un sentido más explícitamente crítico resulta el "Establo" expuesto por el artista estadounidense Tom Burr, con una clara alusión a la domesticación y a la animalización del ser humano. Otra de las instalaciones es una máquino de bolas de Playboy con unas piernas de mujer que atrapan al jugador. Más explícito y sin pretensiones resulta la Rainbow Wall-muro arco iris- con decenas de pantallas que muestran escenas de las películas más famosas del género.

FUENTE: VIENNA REVIEW

ENLACE: http://video.mx.msn.com/watch/video/identidad-porno-un-viaje-por-el-lado-oscuro/gfknr45z